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ntes el gran viaje,
volvamos algunos años atras.
¿ Hoy, al siglo X, que es lo que interesa la gente,
lo que hace funcionar el comercio,
lo que hace, atreviendose una expresion anacrónica, girar la tierra?
¡El dinero, me dirán! Cierto, pero más aún, las "espiceries", las especias.
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| Pimienta de Tasmania |
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| Flor de azafrán |
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a comida insípida, sin sabor de la Edad Media
deja su sitio, con la llegada de estos nuevos ingredientes en la gastronomía europea,
a una cocina con mejor gusto, gracias a sabores venidos del alejado continente asiatico,
de donde algunos volvieron, como Marco Polo,
y contaron su admiración gracias a relatos más elogiosos aún.
Otro como Ludovico di Varthema, no hicieron
más que confirmar, aunque más realista, el aspecto extraordinario de estos países alejados.
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A este momento, la especia ES la referencia comercial. Hacen la felicidad de los bolso a pimientas,
estos hombres inmensamente ricos, y comparados al valor de sus mercancías.
¿Pero más allá de las miles y una maravillas, aunque unicornios, estos animales fabulosos,
vivieran comúnmente en total libertad, cual es la otra realidad que se esconde detrás de
este comercio muy rentable?
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